Vamos a ver en qué consiste la controvertida estrategia buy the dip, cómo se utiliza, por qué y las razones de que no sea apta para cualquier inversor.

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La controvertida estrategia buy the dip

A la hora de invertir en los mercados financieros, los inversores disponen de una serie de estrategias muy variadas, todas ellas en función de en qué mercado se vaya a operar, el perfil de riesgo, el horizonte temporal, etc.

Cada una de todas las estrategias tiene sus detractores y sus seguidores, como es lógico, y unas funcionan mejor que otras.

Hoy te voy a comentar una estrategia llamada buy the dip, que si bien tiene su sentido y lógica, también tiene su riesgo y hay que tener cuidado de cómo y cuándo se utiliza.

La estrategia buy the dip significa comprar con la caída, y aunque es también utilizada por los day traders (inversores que abren y cierran sus operaciones en la misma sesión y no dejan operaciones abiertas de un día para otro), no es esta realmente su esencia, ya que en verdad está más pensada para inversores de medio y de largo plazo.

La estrategia buy the dip consiste en comprar un activo, por ejemplo acciones de una compañía, cuando su precio de cotización cae. Esto es porque estimamos que se ha producido una cierta «anormalidad» en el corto plazo y por ello cae, pero que no tardará en recuperarse y volver a subir porque sus fundamentales y las razones por las cuales creemos que es una buena inversión, siguen intactas.

Así pues, es algo similar, salvando las distancias, por supuesto, que las rebajas. Resulta que teníamos la vista puesta en un artículo de una tienda que nos gusta y nos parece interesante, pero estimamos que su precio es caro. Lo que hacemos es esperar a las rebajas para poder comprarlo a un precio más bajo.

Pues esto es lo mismo, tenemos una acción que creemos que merece la pena comprar y tener en nuestra cartera con vista al medio o largo plazo, pero preferimos aprovechar una caída en el corto plazo para comprarla a un precio más bajo y tener de esta manera un mayor potencial teórico de revalorización con el paso del tiempo.

Esa caída, aunque me estoy refiriendo a ella en el corto plazo, realmente no tiene siempre que ser precisamente de corto plazo, habrá casos y situaciones en los que tarde más tiempo en volver a la senda alcista.

Las razones que pueden llevar a una caída son variadas, pero podemos enumerar algunas a modo de ejemplo tales como:

  • Inversores institucionales aprovecharon para vender un paquete de acciones y hacer caja, obteniendo plusvalías, ya que las tenían compradas desde mucho más abajo.
  • Apareció alguna noticia negativa para la compañía o bien para su sector.
  • El mercado en general está cayendo.

Sea cual sea el motivo, la finalidad del inversor que aplica la estrategia buy the dip es comprar esas acciones más baratas aprovechando la coyuntura bajista y esperar con calma, pacientemente, sin prisa, a que el mercado la vuelva a subir y la coloque en su valor «real».

Al hablar de esta estrategia es ineludible mencionar algo que está muy relacionado: la inversión en valor, basada en el value investing, que a diferencia de la inversor en crecimiento (growth), se basa fundamentalmente en comprar acciones infravaloradas, que cotizan a un precio bastante inferior a su valor intrínseco y cuya valoración es inferior a su valor en libros.

Pero hay que tener en cuenta que no es sencilla esta estrategia puesto que es necesario tener unos conocimientos en la materia de cara a saber calcular, por ejemplo, el valor intrínseco de una acción, Así como realizar un seguimiento del análisis fundamental (AF) de las compañías, aparte de que no es un tipo de inversión apta para cualquier inversor, ya que se requiere tener mucha disciplina, paciencia y constancia.

Y por supuesto, no es una estrategia infalible ni mucho menos. Podemos encontrarnos, por ejemplo, que las acciones que compramos aprovechando que están cayendo y pensando que siguen siendo una buena oportunidad de inversión, no suben hasta pasado demasiado tiempo, incluso puede ser que nunca más suban y alcancen al menos el precio de nuestra compra.

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