Así es, el peligro silencioso es que en Junio Estados Unidos no podría cumplir sus obligaciones. Y digo silencioso porque se habla mucho de las quiebras de bancos regionales y de subidas de tipos de interés, pero poco de ésto.

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El peligro silencioso: en Junio EE.UU no podría cumplir sus obligaciones

No se está hablando mucho del tema, pero hay peligros silenciosos que están pasando sigilosamente porque apenas se habla de ello porque hay otro peligro mayor.

En efecto. Solo se está hablando de las subidas de tipos de interés de la Reserva Federal para controlar la inflación, y de la caída de varios bancos regionales estadounidenses con el consiguiente temor de contagio. Pero nada se está hablando de otro peligro.

La propia secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen, es la que está avisando desde hace semanas de que el país podría no poder pagar su deuda tan pronto como el próximo 1 de junio,  motivo por el cual está pidiendo encarecidamente al Congreso que apruebe de una vez la suspensión del techo de endeudamiento.

Y es que el tema es bastante delicado. Yellen calcula que el el gobierno no podrá hacer frente a sus obligaciones en cuanto comience dicho mes, salvo en dos circunstancias:

  • Que el Congreso incremente el techo de deuda.
  • Que el Congreso suspenda el techo de deuda.

Fíjate que el techo de deuda se completó a mediados del pasado mes de enero, concretamente el día 19 y era de 31,4 billones de dólares. Desde ese momento el Tesos ha tenido que estar haciendo «magia» utilizando una serie de recursos de carácter extraordinarios para ir tirando y poder seguir cumpliendo con las obligaciones, pero estos recursos terminan el 5 de junio.

Los demócratas han estado desde entonces intentando negociar con los republicanos un aumento del techo de deuda. Pero no alcanzan un acuerdo, ya que los republicanos exigen a cambio a los demócratas recortes de gasto público que éstos últimos no están dispuestos a realizar.

Pero el problema no es solo que se llegue a junio sin haber resuelto el tema, sino que aunque se resuelva, cuanto más tiempo se tarde en ello peores serán las consecuencias y repercusiones:

  1. Se incrementa el coste de endeudamiento a corto plazo de los ciudadanos.
  2. Repercute de mala manera en la confianza de compañías y de consumidores.
  3. Incide negativamente en la calificación crediticia del país, la cual mide la capacidad de un país, o empresa para hacer frente a su deuda. Cuanto mayor sea el riesgo de impago de esta, peor calificación recibirá por el riesgo que implica invertir en ella. El 2011 lo sabe muy bien. La agencia de calificación crediticia Standard & Poor’s rebajó la nota de la deuda estadounidense desde AAA a AA+, la primera vez en la historia del país en la que se redujo la calificación de la deuda estadounidense, lo que provocó una caída de la Bolsa de un -20% en tan solo un mes.

Vamos por partes…

La importancia del techo de deuda

Estados Unidos no tiene la libertad de poder endeudarse sin límite alguno. Es por ello que corresponde al congreso fijar cada ejercicio el límite máximo de dinero que puede gastar para cumplir con sus obligaciones.

Cuando el país ha agotado ese límite máximo y sigue aun necesitando más dinero, ha de solicitarlo al Congreso y éste votará si se lo concede o no. Habitualmente no lo hace, pero en otras ocasiones sí.

Desde el año 1959 con Eisenhower todos los presidentes del país han logrado un incremento del techo de la deuda, concretamente en 89 ocasiones.

Reagan fue el que más lo incrementó, 18 veces. Le sigue con 9 veces Nixon, Carter, Bush I, con 8 veces Johnson, Obama, con 7 veces Bush II, con 6 Clinton.

Los que menos lo subieron han sido con 2 veces Eisenhower y Biden, con 3 JFK y Trump, con 5 Ford.

Qué pasa si no se resuelve el techo de deuda

Hay que decir que el Gobierno no tendría dinero para cumplir con sus obligaciones. Por ejemplo, sería incapaz de mantener los servicios públicos esenciales, los seguros sociales, el ejército, las nóminas de los funcionarios, la devolución de impuestos, pagar los intereses de deuda.

Claro, en esa tesitura se produce el cierre del Gobierno. Pero tranquilo, es algo más habitual de lo que pudieras creer. Por ejemplo, ha habido casi 20 cierres, algunos con una duración de apenas 24 horas. Con Clinton duró 21 días

El temido efecto del juego del gallina

Mira, esto pasa por existir el techo de deuda en el ordenamiento jurídico del país. En casi todos los países no existe nada parecido. Parece que lo más lógico fuese eliminar esta figura, pero ya sabemos que los estadounidenses son nostálgicos por naturaleza.

Si atendemos a la razón, habría que decir que al final alcanzarán un acuerdo ambos partidos para elevar el techo de endeudamiento. Pero también es verdad que hacía mucho tiempo que no se veía la clase política tan enrarecida y polarizada, y esto dificulta mucho más lograr cualquier tipo de acuerdo prácticamente en cualquier materia.

Y aquí entra en escena el famoso juego del gallina, muy bien llevado al cine en la célebre película Rebelde sin causa protagonizada por James Dean, aquella tremenda escena con dos coches que se acercan peligrosamente uno al otro a toda velocidad para ver cuál de los dos cede y se aparta del camino antes que el otro y ser considerado un gallina, un cobarde.

Claro, un «juego» muy peligroso, porque cabe la posibilidad también de que la cosa salga mal y al final fallezcan ambos pilotos en una colisión.

Pues este efecto del juego del gallina es lo que está sucediendo en la política estadounidense, cada partido no quiere ceder ni un ápice y espera que al final, en el último segundo, sea el otro el que ceda y de esta manera apuntarse un tanto frente al gallina. Pero si no calculan bien, si ninguno cede, todos pierden: demócratas, republicanos y sobre todo el país y sus ciudadanos.

Cabría también otra posibilidad. Mira, los Republicanos tienen 222 congresistas y los Demócratas tienen 213. Solo sería necesario que muy poquitos republicanos votaran a favor de aumentar el techo de deuda para evitar males mayores. ¿Fácil? No. Pero es posible, quién sabe.

Sea como fuere, si mis cálculos no son erróneos, al Senado le quedan solo 14 días de sesiones hasta el 1 de junio, a la Cámara de Representantes 12 días. Así que no sobra el tiempo precisamente.

Invocar la 14ª Enmienda como solución

El presidente Joe Biden comentó el viernes que aún no estaba listo para invocar la 14ª Enmienda para evitar que Estados Unidos incumpla el pago de sus deuda.

Hay que recordar que Biden podría invocar esta enmienda para elevar el techo de la deuda por su cuenta si el Congreso no actúa. Esto llevaría casi con toda seguridad a una prolongada disputa legal, que podría desestabilizar los mercados financieros.

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